COEMCO entrega la distinción de socio honorario al exdirector Jorge Roa Sandoval

En una jornada fraternal realizada este jueves 5 de noviembre, la Corporación Educacional Masónica de Concepción (COEMCO) entregó la medalla y el diploma de socio honorario a Jorge Roa Sandoval. El académico e investigador no pudo asistir a la ceremonia del 22 de octubre en el Club Concepción, donde se conmemoraron los 72 años de la Institución y se otorgaron los principales reconocimientos del periodo.

El homenaje estuvo a cargo del presidente de COEMCO, Juan Francisco Fernández Argandoña, y del tesorero, Mario Méndez Estai, en reconocimiento a su aporte en el ámbito universitario y en la gestión de la Corporación.

Roa ingresó como socio el 6 de junio de 2000. Entre junio de 2022 y junio de 2024 integró el Directorio, donde participó en las comisiones de Educación, Infraestructura y Bienestar, y presidió la de Carrera Docente y Gestión del Desempeño.

La distinción forma parte de las actividades del aniversario 72 de COEMCO. Con ella, la Institución agradece su consejo, su dedicación al trabajo corporativo y su aporte a la educación y la ciencia del país.

Una vida en la ciencia

Nacido en Bulnes, Jorge Patricio Roa Sandoval es licenciado en Biología y Ciencias Naturales y magíster en Ciencias, mención Fisiología, por la Universidad de Concepción. Más tarde obtuvo el doctorado en Ciencias Biológicas, mención Ciencias Fisiológicas, en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Llegó a la Universidad de Concepción en agosto de 1976 y en marzo de 1977 se incorporó al Departamento de Fisiología, que dirigió en distintos periodos; en 2009 fue reelecto en el cargo. Fue cofundador de la Sociedad Chilena de Ciencias Fisiológicas en 1985, miembro de la Sociedad de Biología de Chile y encabezó el Programa de Magíster en Fisiología Humana. Como investigador, lideró proyectos en neurociencia sobre enfermedades neurodegenerativas, control hipotálamo-hipofisario y actividad sináptica.

Se acogió a retiro el 28 de enero de 2022, tras 47 años de docencia e investigación. Su paso por las aulas dejó huella en generaciones de académicos y profesionales de la salud, que lo recuerdan por su sello humanista, su cercanía y su vocación por el libre desarrollo del espíritu.